10 de febrero de 2013

Presentación en Sociedad

A fines del ya extinto 2012, uno de los locales de fotocopias cercanos a mi facultad -el que se volvió mi favorito desde un día en que fui y estaban escuchando Tenacious D- avisó por Facebook que vendían agendas. Hasta ahí todo bien, hasta que en un momento dijeron que hacían agendas con tapas personalizadas, esto es, vos diseñabas tu tapa, se las mandabas, y te quedaba como tapa de tu agenda.

Ahí empecé a tener en cuenta que era probable que este año hiciera cuarto y que quizás necesitara anotar cosas para llevar un registro de lo que tengo que hacer. Entonces me puse a pensar en qué podía hacer para la tapa. No se me ocurría nada, hasta que se me vino una gran idea a la mente.

Hace un par de años bajé un .zip de Taringa! -cuando se bajaban cosas de Taringa!- con un montón de fuentes de bandas. Entonces se me ocurrió escribir 2013 con fuentes de varias bandas en la tapa. Pero no tenía fondo. Y fue cuestión de segundos decidir qué iba a poner de fondo. Siempre me gustó la estética y el diseño del "How to Dismantle an Atomic Bomb" de U2. Así que ese iba a ser el fondo.
Terminé poniendo también la fuente de ese disco, junto con la del "No Line on the Horizon", la de AC/DC, la de la miniserie de Tenacious D, la de The Beatles y, como no tenía más fuentes de bandas que tuviera muchas ganas de poner, puse la de Iron Man 2 y la de las Spiderman de Tobey Maguire. Me encantó el resultado final:

Esta imagen es un gran HOLA PAINT.
La mandé, pero como lo hice muy cerca de la fecha en que cerraban por fin de año recién la pude retirar en Enero, y fue un amor incondicional a primera vista. La agenda es todo lo que quería y aún más. Tiene un montón de información útil e importante para el pasaje por facultad, y hasta unas cuantas hojas con renglones por si algún día me olvido para cuando me olvide de alguna cuadernola. Y también le va a ser útil al blog, de una manera que conocerán a fin de año.

Resultado final. Diseño by Facundo. Patente pendiente, pendiente, pendiente.

6 de febrero de 2013

Doble San Antonio 2013

El 2 de Febrero fue un día muy loco. Me dormí pasadas las 6 de la mañana para despertarme a las 9, bañarme y salir para el aeropuerto a recibir a dos de mis mejores amigas, que volvían de un viaje en el que recorrieron buena parte de Europa. De ahí me fui a la casa de una de ellas, donde comí un par de sandwiches y charlamos un rato hasta que me volví a casa. Allí, ordené todo para hacer de cuenta que la noche anterior no había habido un despelote y, a las 5 de la tarde, sin siesta de por medio, partí para Piriápolis.
Al llegar -alrededor de las 7 de la tarde- Madre y Prima me reciben y me preguntan si estoy bien comido y bien dormido. Cuando les pregunto por qué, me responden que ese día se corría la Doble San Antonio, una de las carreras más antiguas del país, que consiste en correr 8 kilómetros, teniendo como parte del recorrido la subida y bajada al Cerro que lleva ese nombre (de ahí el 'Doble', hay que subirlo y bajarlo). La conversación siguió pero yo me quedé estancado ahí. Inmediatamente me volvieron las ganas de correr y empecé a pensar que no había traído el calzado apropiado y cosas del estilo.


Llegué a la casa y después de informarme sobre las inscripciones y detalles de la carrera, salí raudo y veloz a buscar un RedPagos para anotarme. A partir de ahí el humor de mi vieja pasó de ser graciosón a enojarse y ponerse nerviosa. Llegué al RedPagos y afortunadamente había cupos. Pagué la inscripción, me anoté, recibí el número y el chip y volví. Hacía una hora y media que había llegado y faltaba una hora para la carrera. Me cambié, tomé un vaso de jugo y salí acompañado por Madre, Prima y su hijo, que se llevaron sillas y se pusieron en la rambla para mirar la carrera. Yo me fui hasta la zona de calentamiento faltando algo más de 20 minutos para empezar. Estaba pasando: iba a correr otra vez una carrera de varios kilómetros.


Cuando me pareció que ya había calentado bastante -ni a palo había calentado lo suficiente- me puse en la largada. Aún faltaban largos 17 minutos para salir. Y ahí empezó uno de los momentos más lindos de este tipo de carreras. Todo el mundo está expectante, los corredores y la gente que va a darles apoyo. Se escucha un murmullo general de ansiedad mezclada con nerviosismo; ansiedad y nerviosismo que a uno también le resultan inevitables. Al mismo tiempo hay como un silencio que siempre termina llenándose con lo mismo: uno se pregunta si va a ser capaz de lograrlo. Si va a poder dominar la distancia. Si va a poder superar las dificultades que vengan en el camino. Se acuerda de cosas que escuchó en conversaciones ajenas. Que la bajada es más difícil que la subida, que son 6 kilómetros entre subida y bajada y solo dos en llano, que planeo hacer nosecuántos minutos, etc. Y uno está ahí, y no puede evitar mirar el reloj cada tanto. Sabe que en breve se va a largar y todo eso se va a poner a prueba. Uno mismo se va a poner a prueba. Y de ahí la ansiedad y el nerviosismo.
Finalmente los eternos 17 minutos pasaron y el reloj llegó a cero. La enorme fila empezó a moverse y, apenas pasados los dos minutos desde el inicio, empezaba mi carrera.

Arriba del todo se ve el sendero de luces que marcan el camino a  la cima.
Después de pasar por donde estaban Prima, Sobrino y Madre (que ahora gritaba como la hincha número uno a pesar de que media hora antes me puteaba por haberme anotado), decidí llevar el ritmo de menor a mayor, para que no me pase como en la 10K de 2011, y teniendo en cuenta que iba a tener unos cuantos kilómetros en subida. Y fueron unos cuantos en serio. Le di la vuelta al cerro subiendo, para llegar a la mitad del recorrido en 26 minutos. Ahí empezó la bajada, que supuestamente era peor. Y lo fue. En la primera bajada que tuve aflojé las piernas y me dejé llevar. Pero claro, al dejarme llevar por el impulso de la bajada aceleré y me cansé más rápido, lo que desembocó en que me viniera un dolor espantoso abajo de la costilla que me hizo parar por unos metros. Decidí seguir y tratar de correr, por más lento que fuera, pero correr. Al poco tiempo el dolor empezó a disminuir y cuando me quise acordar no solo estaba corriendo a ritmo casi normal sino que estaba terminando la última bajada y faltaban dos kilómetros para terminar la carrera.

Volví a pasar por donde estaba mi hinchada, que con fotos y gritos de aliento me hizo no querer estar ahí, y decidí acelerar y dejar toda la energía que me quedaba. No me voy a olvidar por mucho tiempo de esos minutos finales:
La calle se volvía más angosta, empezaban a aparecer las vallas, detrás de las cuales había cientos de personas aplaudiendo y alentando. De repente escucho por los altavoces la voz del presentador de la carrera, "...cientos de hombres y mujeres que van llegando y completando estos ocho kilómetros..." Ahí forcé la vista y vi de muy lejos la meta, y el reloj. No distinguía el número. Entonces empecé a acelerar, más y más, para poder ver el dígito final de la carrera. Al principio pensé que decía 1 hora 04 minutos y me decepcioné. Pero no dejé de acelerar y faltando algo más de 300 metros lo vi nítido: 49 minutos 40 segundos. Me dije a mí mismo que iba a terminar antes de los 50 minutos, y empecé a correr a toda velocidad hasta cruzar la meta a los 49 minutos 57 segundos. El tiempo neto desde que salí hasta que llegué fue de 47:48.



31 de diciembre de 2012

Las elecciones del año: Parte II

Serie del año:
Con Novia vimos muchas series. Cuando algo nos cuelga a los dos, olvídense. Nos obsesionamos hasta terminar de ver cada capítulo. Sin dudas la mejor serie del año fue Prison Break. Me acerqué a ella ya en su segunda temporada en Fox, y me voló la peluca. Después se llevaron el estreno de la tercera a FX -canal que en ese entonces no tenía- y simplemente se fue el entusiasmo. En verano, a partir de un diálogo con Novia surgió de nuevo el interés: "Yo miro Gossip Girl contigo si vos mirás Prison Break conmigo", fue la consigna. Y así vimos el primer capítulo, y a Novia le encantó, entonces vimos el segundo. Y el tercero. Y así sucesivamente con las primeras dos temporadas, las cuales nos devoramos en poco más de dos semanas. Con la tercera bajó un poco el interés porque es flojita hasta las últimos 4 episodios, pero la necesidad de saber cómo seguía la historia nos mantuvo enganchados. La cuarta temporada es todo lo que uno espera y mucho más. Del final no voy a decir nada. Solo que todavía no me recupero y hasta hoy discuto con Novia sobre lo que me generó.
Menciones especiales merecen Breakout Kings, creada por dos de los productores de Prison Break, no con tanto éxito en la tele (cancelada después de dos temporadas), bastante más light que su antecesora, pero aún con los ingredientes para hacer que el espectador de enganche -sobre todo en la segunda temporada, que empieza con un gran cimbronazo y tiene un hilo conductor que atraviesa todos los capítulos-; Los Simuladores, excelentísima serie por donde se la mire, que consta de 24 capítulos creativos y divertidos al extremo. Se ganaron mi corazón. También hay que hablar de Gossip Girl, la cual al final terminé mirando, y que si bien tiene una cara de extrema liviandad y frivolidad, en su otra cara se esconde una telaraña de tramas y planes de unos contra otros digna de ser vista.

Y HAY QUE HABLAR DE LA VUELTA DE LOS GUMER CARAJO. EL MEJOR PROGRAMA DE VIDEOJUEGOS DE LA HISTORIA VOLVIÓ Y PARECE QUE SE QUEDA.

Fail del año:
El blog. ¿Qué quieren que les diga? Perdón, es lo único que les puedo decir. 35 posts en el año, algunos tan cortos como el del parcial de Social; discos del mes publicados el día 19 ó 20; meses con un post solo...
Los abandoné. O las ganas de escribir me abandonaron. A veces por tiempo y a veces por ganas. En 2013 prometo bloguear más. Acá, en Tumblr y en todos lados.

Comprita del año:
Los que me conocen saben que me caracterizo por hacer "compritas", término que uso cuando compro algo y su valor sentimental es mayor a su valor monetario. Y este año por suerte hay varias candidatas, lamentablemente solo puede haber un ganador, así que vale la mención a estos verdaderos comprunes:
-En categoría Pósters, el de Inception y los dos de AC/DC.
-En categoría Lectura, las dos Rolling Stone con entrevistas a Los Simuladores (una de ellas con ellos como tapa); y la versión en cómic de Robocop 2.
-En categoría Discos, Memphis la Blusera con la Sinfónica en vivo en el Teatro Colón; y los dos discos de El Siempreterno.

Pero la compra del año es nada más y nada menos que:


Malas Costumbres, disco de Machito Ponce del año 1996, sucesor del exitosísimo Ponte a Brincar, con el tema estandarte "Samantha", pero que cuenta con otros exitazos de la lamentablemente efímera carrera musical de este maestro. Dejo más fotos para que me envidien.





Premio Chiqui el Churrero a mejor personaje de programa infantil de televisión:


Es Timmy, un cordero con mucho que aprender
Timmy y sus Amigos es un programa infantil que se emite por Televisión Nacional (el viejo Canal 5), en el que Timmy, un cordero de 3 añitos vive un montón de aventuras con sus compañeritos animales. No tiene díalogos...hablados, ya que todos los animales solo hablan a través de sus sonidos naturales. Cuando está contento y cuando le tocan el timbre con mucha insistencia, Timmy hace "¡Baaaaaaa!", y cuando está triste hace "Boooou". A Novia le encanta y yo lo miro con ella porque no está tan mal.

Las elecciones del año: Parte I

Otro año se va y con él viene el tiempo de balances. El balance sentimentaloide lo hice en un post anterior (confieso que fue uno de los peores posts de balance que he hecho, así que quizás lo modifique o haga otro. Quizás no también, eh), y ahora es el momento del otro balance, el divertido. Ese con el que ustedes siguen confirmando que soy un idiota sin remedio y que quien sea que esté leyendo esto está perdiendo su tiempo.

Mejor día del año
Varios. Para arrancar, los días en que descubrí que había salvado exámenes. Primero los de Febrero, después el de Julio, y hace un par de días, saber que salvé Genética (me recontra cago en la nota, pero no fue mala).

También hay que mencionar el toque de Apocalyptica, por lo loco que fue todo. Descubrir la banda de rebote en la radio, enterarme a los poquitos días, también de rebote, que en un par de semanas venían a tocar, conseguir las entradas cuando quedaban muy pocas y después terminar yendo y descubriendo toda la fuerza de una tremendísima banda, con un sonido de la gran siete y que no necesita grandes producciones para demostrar todo lo que tiene. Me fui lleno de merchandising -hay que decirlo- pero más lleno de música.

Hablando de toques, fue una de las mejores experiencias del año ir a ver a El Siempreterno a Buenos Aires. Lo confieso, estar en un lugar desconocido, solo, con calor y no hablar con nadie, no es algo super recomendable. Pero todo, absolutamente todo, valió la pena por esas dos horas de música en las que tampoco hablé con nadie, pero estuve casi como en casa. Que se repita, urgente.

Además:

-La avant premiere de Batman, que no tuvo post porque no hubo ni merchandising, ni gran previa, ni nada. Es más, Hugo antes de irse agarró del piso una de las tarjetitas de invitación, yo ni eso tengo. Solo el recuerdo de haber visto, un día antes que muchos y junto a mi mejor amigo y amante de los cómics, el cierre de una trilogía excelente, que merece ser puesta bien lejos del género "peliculita de superhéroes". Y el hecho de saber que me gané las entradas, y que eso ya me provee una historia para contarle a mis nietos (?)

-El pre-estreno de Spiderman. Acá hubo post, hubo previa, hubo DORITOS GRATIS, hubo merchandising y hasta un poquito de romper las reglas.

-Ver The Avengers con Maite y Hugo. En poco menos de un día me vi las películas necesarias para entender de qué iba, y después, como frutilla del postre, The Avengers. Buenísima, quizás haga un post antes de que salga Iron Man 3.

Pero sin dudas, los mejores días del año se resumen a unos poquitos, a saber:

- 20 de Agosto: el QWOP. Gracias a un post de 9GAG descubrí este juego, que te pasea por todos los estados de ánimo: esperanzado, alegre, molesto, ganas de tirar todo a la mierda, ilusionado, ganas de tirar todo a la mierda, desk flip meme, y así. Hasta que le vas agarrando la mano de a poquito, y si tenés mucha suerte, un día te pasa que llegás. El objetivo del juego es que un atleta corra 100 metros. No, no hay un tiempo límite. El objetivo es recorrer 100 metros, y es muy difícil. Pero tuve culo, y lo conseguí.



-27 de Noviembre: Salvar Social. Ya todos sabemos el derrotero que he tenido gracias a esta materia. Después de meses de estudio, un par de parciales perdidos, y de ser la razón por la que no pude hacer Cuarto este año, me enfrenté de nuevo con el parcial de Psicología Social, pero esta vez encaré un estudio previo de dimensiones nunca antes vistas. Desde Marzo estuve estudiando para el parcial de Junio. Leyendo y releyendo cosas para saber a fondo cada uno de los textos. Por momentos parecía una suerte de Rocky estudiantil, dejando de lado textos de otras materias para concentrarme en esto. Y así llegó el día, y puse lo que había que poner, y salvé el putísimo parcial de Social. Después de eso entré a los grupos prácticos donde, a resumidas cuentas, el 27 de Noviembre nos dieron las notas finales, y me enteré de que había exonerado la materia.

11 [Primer Parcial] + 3 [Segundo Parcial*] + 8 [Actuación en clase] = Nota final 8.


Pero el galardón se lo lleva, sin lugar a dudas:

Casi desde que tengo uso de razón, y en todos los años de ahí en adelante, hay algo que hago. Algo que la gente de mi generación, y también un poco más grandes y más chicos, hacen. Lo hacen por diversión, por entretenimiento, para pasar el rato. Un día, descubrí una manera de triunfar. Más de un año y medio después, y gracias al impulso de Novia, empecé a intentar triunfar. Y cerca de un mes después, lo conseguí.
El mejor día del año 2012 fue el 6 de Marzo, día en el que me di vuelta el Super Mario Bros.



El cumpleaños de mi mejor amiga fue festejado en una disco que contaba con pantalla gigante. En determinado momento, en esa pantalla se exhibió este video en el cual un chaboncito da vuelta el juego en cinco minutos. Más o menos me aprendí el caminito y, tiempo después, cuando con Novia se nos dio por jugar a un emulador de NES (la vieja y querida Family), empecé a emplear ese método. Perdí muchas veces en el proceso, y un par quedé de frente a Koopa y no supe resolver. Ese día tuve la suerte de reconocer un patrón en los movimientos del dinosaurio secuestra-princesas y conseguir el movimiento para mandarlo a comer lava y así dar vuelta el juego. Mi infancia fue completada con éxito.


Veinte-doce

Este año fue raro. Raro bueno, la mayor parte del tiempo, pero raro. Creo que lo que estoy queriendo decir es que fue movido.
Lo empecé decididamente mal durante los primeros 45 minutos, hasta que llegó esa llamada que no pensé que fuera a llegar y en la que se dijo lo que no pensé que iba a oír. Volvió una parte de mí.
Después de eso vino el verano, fue raro/bueno poder entablar un vínculo con la parte de la familia que no detesto (tanto), un vínculo del que me privé por muchos años.
A los pocos días vino la vuelta. Y todo fue genial, salvé los exámenes que había perdido por tener la cabeza en otro lado, pasamos bárbaro todos los días, hasta que llegó la noticia menos esperada. Y terminé semimudándome para dejarla sola lo menos posible. Esos meses fueron muy buenos, y sin saberlo, fueron un anticipo de lo que vendría más tarde. Y así empecé las clases, con muy pocas materias, dedicándome de lleno a 'esa' materia puta que me seguía demorando en la carrera. Y hablando de carrera, tuve la suerte de tener una compañera de fierro, que a grandes rasgos fue la única persona con la que hablé en todo el año. Con ella todo lo que damos, lo salvamos. Y dimos Social. Me estuve preparando todo el año para ese día. Y después de 3 meses de solo estudiar esa materia, salvé el parcial y pude entrar a los grupos. Y ya sabemos que en los grupos me va bien. Un par de chistecitos por acá, un poco de lástima por allá y listo. También tuve el guiño del karma, parafraseando a mi mejor amiga: "salvé injustamente un examen de una materia de tercero, cuya equivalente de segundo había perdido injustamente". Después vino mi cumpleaños, jornada que fue viví genialmente y no paré de reírme con las personas que sí quiero cerca.
El segundo semestre se me pasó volando. Al no tener parciales viví en un vórtice de hacer cualquiera. Seguía siendo responsable pero me rasqué bastante. Cuando hubo que volver a trabajar se volvió, con resultados decentes. El fin de año me encontró con noticias buenísimas y con expectativas.

En resumen, fue un muy buen año, en el que conseguí casi casi todo lo que me propuse y supe aprovechar las oportunidades que se me presentaron. Las dosis de rock fueron pocas pero intensísimas (y por intensísimas me refiero a quedar cuatro días con dolor de cuello por sacudir la cabeza), hubo bastante cine y muy bueno, mucha película en computadora con Novia al lado y bastante fichineo, con aspiraciones de que en el año que entra sea más en versiones completas y menos en demos.

Para el año que viene, lo de siempre: más rock, más risa, más estabilidad, más felicidad, menos olor a pata, más amor, más juegos, más fútbol, más de todo lo bueno y menos de lo malo.

Si se confirma lo que está casi confirmado en papeles, el año que viene va a traer un cambio grande y positivo en mi vida. Quiero que sea el punto de partida para una vida un poco más libre, más dinámica, con más aventuras.