27 de noviembre de 2011

La encuesta del año

Esto es bien simple, estimado lector. Hay una encuesta de la que depende mi futuro. Básicamente el entuerto es el siguiente:
Mi vieja quiere poner un aire acondicionado en casa. Yo no quiero.




El aire de la discordia
¿Por qué no quiero?
-Porque los aires gastan mucha electricidad.
-Te guste o no te guste, si tenés un aire acondicionado tenés que cerrar todas las puertas y ventanas. Y si cerrás la puerta no te entra luz.
-Hay otras opciones, más baratas. Los ventiladores, por ejemplo, te hacen circular el aire permanentemente, además de que sirve mucho en el caso de que una persona tenga calor y otra no.
-Y ni hablemos del embole cuadrado que significa que te pongan un aire acondicionado: agujereo, polvillo para todos lados, arena y portland, tapar los electrodomésticos con sábanas viejas; y toda la parte de aprender a usarlo y enseñar a usarlo.





Así que como mi vieja quiere ponerlo y yo me opongo, fuimos a las redes sociales para desempatar. Si están de acuerdo con lo que yo digo, o bien me quieren y quieren mi felicidad; votarán Aire NO.
Pueden votar tanto por Facebook como por Twitter. Si tienen Facebook, voten en la de Facebook; si me siguen en Twitter, voten en la de Twitter; y si me tienen en ambas y me votan en ambas los voy a querer mucho.

26 de noviembre de 2011

Riviú: Asdrúbal



'Asdrúbal' es un cortometraje realizado por estudiantes del Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes y premiado como proyecto por el Fondo de Iniciativas Juveniles del INJU.
Basado en un cuento de Ernesto Spinak, cuenta la historia de Asdrúbal, un hombre que gana un premio que consiste en un servicio fúnebre completo (cajón, coronas, cortejo, etc.).
El problema es que el premio es vitalicio; o sea que tiene vigencia mientras el ganador viva. De esa manera el premio no tiene ningún sentido, pero allí Asdrúbal le da un giro ingenioso al tema y pide que le hagan el funeral en vida. Y así lo hace. Se organiza el velorio en su casa, se publica el deceso en el diario, y empieza a llegar gente a despedir por última vez a Asdrúbal. Al descubrir que está vivo, se dan las reacciones más disparatadas y un montón de situaciones muy divertidas.
Si bien es un corto de 20 minutos de duración, se hace más largo de lo que es, en el buen sentido. Se disfruta tanto que parece durar más. Tanto que hasta le da el tiempo para, entre risas, dejar un mensaje final. Es una comedia muy bien hecha, que partiendo de una base ya de por sí inverosímil, dispara una serie de eventos muy graciosos.
Muy buenos actores (y muy bien elegidos), mucho humor, sano y familiar pero a la vez mucho y muy efectivo, y una historia diferente. Todo eso da como resultado un corto que -me quedó la sensación- funciona en todos los niveles en que se lo propone. Extremadamente recomendable.
En cuanto haya información sobre emisiones o difusiones se enterarán. Por ahora quédense con la idea de que más que un corto, es un Cortazzo (turumpsss!)

21 de noviembre de 2011

Bicentenario: Bonus Traques

Lo prometido es deuda, así que acá van algunos (pocos) extras del toque del bicentenario.

Varios días antes del toque hicieron una zona de exclusión de unas cuantas cuadras en el centro de la cuidad y la acondicionaron toda para la fiesta. Todo a lo largo de 18 de Julio estaban estas "cosas" colgando que tenían el número 200:
Un caminito de "dosciéntoses"


Los que me conocen saben que me gusta mucho Spiderman. Los que vieron a La Fura Dels Baus opinaron que fue bastante mala. Bueno, a mí me encantó la parte espaidermanesca de su espectáculo. Era como Spidey y Doc Ock, pero bailando tango:



Lo que prometí antes. Final de Bajofondo, yo frente a la intendencia, y empiezan los fuegos artificiales. De las mejores fotos de esa noche, y porqué no, del año:



De todas maneras, hubo algo que le llamó la atención a todos y que nos cautivó. En la Plaza Cagancha pusieron una suerte de red de lamparitas de colores que daba una ilusión como de estar bajo una carpa de circo, a pesar de estar al aire libre. Las lámparas dejaban la plaza con una iluminación tenue, muy romántica debo confesar. ¿Querés wallpaper del bicentenario? ¡Tomá!



20 de noviembre de 2011

Mi Bicentenario

Si bien todos sabemos que la celebración del Bicentenario es una farsa (solo voy a decir que el Estadio es Centenario y se estrenó en 1930), siempre vienen bien los toques gratis. Cuatro escenarios, espectáculos de todo tipo -de las buenas y de las otras- y un día entero a pura música era la propuesta. El gran problema de la fiesta era que todos íbamos a tener que elegir entre ver las cosas que queríamos ver o ver otras cosas pero acompañados, y como buen #foreveralone que soy, elegí lo primero. Ya tenía mi programita armado y sabía que tal vez coincidiría en algún show con algún conocido.
Acá, nosotros. Dos cuadras de gente más allá, Las Pelotas.
Apenas subo al bondi para ir, me encuentro con Cristina (impasse de suspenso para entendidos) (más suspenso) (los entendidos mueren de suspenso), la amiga de Rocío (los entendidos respiran tranquilos y me putean). Ella iba a juntarse con Ro para ir a ver a Las Pelotas, que era lo primero que quería ver yo, así que me les sumé. Costó muchísimo encontrarse con Rocío por la enorme cantidad de gente que había. Una vez que estuvimos los tres juntos, nos acercamos al escenario. Bueno, acercamos es un decir, estábamos a más de dos cuadras de Daffunchio y sus muchachos. El audio no era el mejor, pero se pudo disfrutar bastante.
Llegamos para los últimos cinco o seis temas, todos muy aplaudidos por la gente. Cerraron con 'El ojo blindado', con la que -casi- toda la gente se movió y cantó al menos un pedacito. Después de una espera de unos 20 minutos, muy en hora empezó La Vela Puerca y se levantó todo. Fue genial ver como la gente al rededor mío cantaba, levantaba los brazos y saltaba con las canciones, a pesar de estar a más de dos cuadras y ver a los músicos como ratitas.



No tocaron la única que conocía, though.
Me quedé los primeros cuatro temas y después salí, raudo y veloz (mentira, estuve quince minutos para hacer media cuadra) a ver a Los Tres, banda chilena de la que solo conocía una canción que me gusta mucho, y decidí jugarme una ficha y apostar por ellos. No me defraudaron. Lo primero que noté fue la diferencia en el público. Gente de mediana edad, no se agolpaban y podías avanzar cuanto quisieras. Así que me puse bien frente al escenario y bien adelante, y disfruté de un muy buen toque. Los Tres eran todo lo que esperaba. Un rock más de base, del que me gusta a mí, con letras desafiantes al sistema pero que no deja de ser pegadizo y atrayente. Mucha presencia de todos (que no son tres, son cinco) y mucha actitud, que es en buena parte de lo que se trata el rock.



Después de eso ya me quedé ahí para ver a Drexler. Se sumaron Ro y Cris. El show de Drexler fue como son sus discos. Si tuviera que definirlo en una palabra diría meticuloso. Cada arreglo, cada sonido que emitía su banda era justo y necesario. Hizo un barrido interesante por su discografía, y cantó el que creo que es mi tema favorito, ese que cada vez que lo escucho me reenamoro y me veo obligado a poner todo ese disco otra vez: Guitarra y vos. Ahí casi le mando un mensaje a Novia, pero estaba atareadísima con una entrega y preferí no molestar. Drexler tiene una banda grandísima, es una verdadera lástima que no tenga ningún músico uruguayo (además de sí mismo, por supuesto). Debo decir que si mal no recuerdo creo que fue la primera vez que escuché un Theremin en vivo y sí, es tan genial como parece. Tocó por espacio de una hora, y nunca dejó de sentirse agradecido por poder volver a tocar en Uruguay. Hasta tocó la canción que compuso para impulsar la campaña del Plan Ceibal, canción con la que se volvió a meter a la gente en el bolsillo y se ganó una gran ovación.


De ahí salimos los tres y empezamos a caminar. Llegamos al escenario Libertador de nuevo y escuchamos un par de temas de Gilberto Gil. No lo amé, no me atrapó, pero se nota que tiene mucha cancha en lo que refiere a adueñarse de un escenario y de su público. Nos fuimos, caminamos. Cuestión que Rocío se encuentra con una compañera de facultad en el escenario de Plaza Cagancha. Ahí Cristina se va (Novia relee esa partecita una y otra vez mientras respira tranquila) y mientras tanto arranca La Tabaré. Me quedé en la vuelta, miré un par de temas (y decididamente me fui a hacer pogo en 'el Kafkarudo', como debe ser). Al final Rocío se iba para otro lado con su compañera, y como quedé solo -y mi vieja me fritó los huevos hablándome de ello- me fui a ver La Fura Dels Baus a Plaza Independencia. Apenas llegué arrancó. Al principio estuvo relativamente bueno, después decayó, después volvió a estar bueno y así.
Ni bien terminó, empezaron a salir fuegos artificiales. Muchos, muy coloridos y muy sonoros. Duraron unos 10 minutos, tope y estuvieron muy buenos, a decir verdad. De ahí salí rápido a ver si llegaba a ver a Bajofondo, que era el último objetivo de la velada. Apenas llego a la Intendencia, empiezan otros fuegos artificiales, mientras Bajofondo terminaba su último tema. Dejé de prestarle atención a la música y me dediqué a buscar una foto que capturara en una imagen la escena que estaba viviendo y, modestia aparte, creo que lo conseguí. Pero para ver eso tendrán que esperar a mañana (o, si no agarran esto en vivo, no tendrán que esperar tanto, sino que lo ven clickeando acá).

En resumen, más allá de que las fechas nada tienen que ver, la fiesta en sí estuvo muy bien organizada y muy bien hecha en cuanto a audio y pantallas. Algunas cosas de organización deberían mejorarse, pero lo que pueda decir es obsoleto, porque la próxima celebración así va a ser dentro de 200 años (o menos, nunca sabemos cuándo Brasil festeja un aniversario).


14 de noviembre de 2011

La base, más que nunca, está

Me tengo que poner al día con varias cosas que pasaron durante este tiempo de posteo fácil. La primera en orden cronológico fue la victoria con los Supercampeones.
Entramos al campeonato de manera muy atropellada (como quienes siguen este blog -sí, ustedes tres- recordarán), y eso se pagó caro. Perdimos abultadísimamente el primer partido, y aún más el segundo. Nos comimos un montón de goles, hicimos casi ninguno y ni siquiera teníamos a todos nuestros jugadores.
Digo eso último, porque antes del tercer partido eso era lo único que cambiaba, que teníamos, por primera vez en el torneo, a los cinco que ganamos la Copa el año pasado. Algunas veces pasa, sobre todo en la música, que cuando están los miembros de una banda las cosas surgen solas, por arte de magia. Y eso pasó esa noche con los Supercampeones.
De repente todo empezó a salir. Las paredes, las coberturas, las asistencias. Todo empezó a fluir y los goles empezaron a caer, por su propio peso; el peso que ejercían nuestros ataques. Éramos realmente un equipo. Todos colaboraban, se hablaban, coordinaban bien los movimientos en defensa y en ataque. Jugamos un partidazo.
Y cuando las cosas salen, las victorias llegan. Goleamos 8 a 3, y el resultado fue mentiroso, porque fuimos amplísimos dominadores del juego.

Definitivamente las cosas salen bien, cuando la base está.